COLOMBIA
Reconstruyendo una vida
Protagonista Teresita Gallo Suescún.
Lugar Ciudad de Medellín / Departamento de Antioquia / República de Colombia.
Entidad Corporación Vamos Mujer.
Autor/a Teresita Gallo Suescún.
Llegué a la Corporación Vamos Mujer hace 5 años buscando formación en DERECHOS HUMANOS a raíz de que mi familia que vivía en Santa Marta, aunque somos antioqueños, se fue allá en busca de mejores condiciones de vida. Allí empezó un proceso de desintegración de mi familia: en intervalos de 9 años me asesinaron 3 hermanos (1 por paramilitares, otro por el ejército y el tercero por la policía) y posteriormente me asesinaron al hijo mayor. Comencé a tener dificultades con el compañero padre de mis hijos y en forma injusta el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar me quitó la custodia de mis dos hijos menores y apenas si me permitía verlos cada 15 días. Además tengo un hermano desaparecido.
A raíz de tanta violencia, de tanta impotencia, empecé a estudiar sobre los derechos humanos y llegué a la Corporación Mujer. Me orientaron a la ENS (Escuela Nacional Sindical) donde dictan talleres de formación sobre estas temáticas; allí hice varios Diplomados, entre otros, uno sobre derecho a la alimentación. Leo mucho sobre derechos humanos y donde yo pueda replicar lo aprendido allí estoy.
Terminé el bachillerato ya mayor. En el 2005 me iba a presentar a la Universidad de Antioquia para estudiar historia pero por estar haciendo arepas al carbón sufrí un derrame cerebral que me afectó un ojo y perdí esa opción. Además hago trapeadoras para sostener mi hogar.
Me salí de mi casa muy niña, cuando tenía solamente 9 años porque no soportaba la persecución y el acoso sexual de mi hermano mayor. Le dije a mi mamá y ella no me creyó, haciendo que yo le perdiera la confianza y credibilidad.
En medio de tanta guerra, las mujeres tenemos que recomenzar. Somos el 56.6% del total de la población. El objetivo es que las mujeres desde las bases, desde el núcleo familiar, tenemos que aprender los derechos humanos: derecho a la alimentación, a la afectividad, al libre desarrollo, a saber, a tener mi casa, a tener mi hogar.
Cuando hacemos memoria de tanta violencia y sufrimiento ocurrido en nuestro entorno familiar ahí es cuando yo digo que venimos a una restauración. Llegamos a estos movimientos y nos damos cuenta que hay otras mujeres con otras historias iguales o peores y empezamos unos procesos de aprendizaje dentro de nuestro diario vivir, de los derechos primarios para que no se sigan violando… y ese es un despertar que aprendemos en las organizaciones.
Ahora tenemos la llamada “Ruta Pacífica” de las mujeres y apoyamos las víctimas de la parapolítica, que siguen en la impunidad, los desaparecidos, los secuestrados, los torturados, etc. Y ahora luchamos por el acuerdo humanitario.



