ARGENTINA
Tiranía en Malvinas
Protagonista Mabel
Lugar Malvinas
Entidad Fundación La Salle
Autor/a Telmo
“Y… ¿qué te parece, Mabel?. ¿Qué preferís?. ¿La tiranía de Genaro o la tiranía del barro, del desorden y de la mugre?. Y Mabel se echó a llorar…”
En Malvinas, igual que en otros barrios donde la vida está permanentemente amenazada, hay numerosas y variadas tiranías. La tiranía de la falta de trabajo o de un trabajo que se cae permanentemente. La tiranía de unos ingresos que nunca permiten llegar a fin de mes. La tiranía de un desorden generalizado. La tiranía de unos vínculos que se quiebran a cada rato La tiranía de la falta de horizontes…
La familia de Mabel vive, desde hace 15 años, atrapada por la tiranía del desorden, del barro, de una casa que se asemeja a una tapera, de la falta de trabajo, de una salud día a día amenazada.
Sin embargo, hace 5 años la familia de Mabel tenía posibilidades de mirar al futuro con un poco más de esperanza. Era una esperanza realista. El sueldo era estable. La relación laboral de Nelson estaba mínimamente asegurada. Mabel tenía buenos contactos con os servicios sociales de la Municipalidad.
Poco a poco, lamentablemente, se fue cayendo todo. Tanto que Mabel se vio obligada a echar de casa a Nelson. El alcohol y la violencia había transformado a Nelson en un peligro para la educación de los hijos, los numerosos hijos de la pareja.
Desde su llegada a Malvinas, la Comunidad sintió a necesidad de echarle una mano a Mabel. Primero con un acompañamiento más cercano. Luego, buscando la forma de hacerla entrar en una propuesta de la ONG Zarrian-Barri. Con el aporte de dicha ONG, Mabel podía tener la posibilidad de mejorar, progresivamente, su vivienda.
Hay que decir que la vivienda de Mabel está formada por dos espacios que son utilizados para todo: sala de estar, cocina, comedor, dormitorios. El baño, picado fuera de la casa, se ha ido deteriorando progresivamente. Al final, sólo ha quedado unas paredes a medio levantar. La puerta, si es que alguna vez estuvo, ahora brilla por su ausencia.
El ‘proyecto’ ofrecido por la ONG comprendía dos etapas. En la primera, completar los trámites para conseguir los papeles de la propiedad del terreno; la conexión del agua y la construcción de un baño nuevo. Se iban a destina $ 4.000 para este proyecto. En una segunda parte se iba a encarar la construcción de dos espacios nuevos: cocina y comedor, por un lado, y el dormitorio por el otro.
Costó mucho hacer entender el proyecto. Mabel se deja estar. Lo espera todo de arriba. No tiene ni la mínima idea de lo que es un proyecto. Sus hijos han vivido, siempre, en el desorden y en la vagancia. Como manera de avanzar, se le propone a Mabel que tenga una reunión semanal, los viernes, con el Hermano Genaro para hacer el seguimiento de los pasos que se van dado. Esto cansó a Mabel. Una tarde le dice a Genaro: “Hermano, usted es un tirano conmigo!”. Genaro le contestó: “Es cierto, Mabel. Yo soy un tirano porque te ‘obligo’ a conversar de la mejora de tu casa todas las semanas. Pero decime, ¿qué hay al final de la tiranía de Genaro?”. Mabel contesta: “El baño!”. Genaro le dice: “Mabel, Kevin que va a cumplir 5 años, ¿qué le has dado desde su nacimiento?. Desorden, suciedad, mugre, hambre… ¿No es eso una tiranía?. ¿Y qué hay detrás de esa tiranía?”. Mabel contesta: “El barro y la mugre de siempre!”. Genaro agrega: “Mabel, ¿qué tiranía preferís?”. Mabel se echó a llorar…
A la noche Mabel puede reunir a sus hijos y les comenta el encuentro con Genaro. Los chicos escuchan. Cuando Mabel termina de hablar le dicen: “Mamá, no seás sonsa! Genaro es bueno y nos ayuda!”.

